


Cuando atravesamos estrés, ansiedad o trauma, nuestro cuerpo puede entrar en un estado de hiperactivación fisiológica: respiración acelerada, tensión muscular, taquicardia o sensación de no poder relajarse.
La Reducción de la Activación es una competencia clínica que busca regular el sistema nervioso autónomo para que el cambio conductual y cognitivo sea más posible y sostenible.
¿Qué técnicas se utilizan?
Se trata de un conjunto de estrategias diseñadas para disminuir la activación fisiológica excesiva. Entre las más utilizadas se encuentran:
- Relajación muscular progresiva.
- Respiración controlada y diafragmática.
- Técnicas de mindfulness enfocadas en el cuerpo.
Estas herramientas ayudan a cortar el ciclo de tensión acumulada y favorecen una mayor sensación de control.
Ejercicio práctico: Relajación muscular progresiva
- Apretá fuerte los puños durante 5 segundos y soltá.
- Notá la diferencia entre tensión y relajación.
- Aplicalo también en hombros, mandíbula y pies.
Aplicación clínica
La reducción de la activación es clave en contextos donde el cuerpo se convierte en el canal principal del malestar. Al regular la fisiología, se abre el camino para un trabajo más profundo en pensamientos, emociones y conductas.