


Las creencias núcleo son pensamientos profundos y absolutistas que las personas sostienen sobre sí mismas, los demás o el mundo. Suelen originarse en experiencias tempranas y, al ser rígidas, pueden generar y mantener un fuerte malestar emocional.
Ejemplos comunes:
- “Soy un fracaso”.
- “No merezco amor”.
- “El mundo es peligroso”.
¿Por qué son importantes en terapia?
Según Aaron Beck, fundador de la terapia cognitiva, y desarrollos recientes retomados por Hofmann & Hayes (2018), la transformación de estas creencias es clave para promover cambios duraderos en la forma en que la persona se percibe a sí misma y se relaciona con los demás.
Modificar una creencia núcleo no significa eliminarla de inmediato, sino debilitar su rigidez y abrir paso a interpretaciones más realistas, flexibles y funcionales.
Ejercicio práctico: Diario de evidencia contradictoria
- Elegí una creencia que aparezca con frecuencia, como “no soy suficiente”.
- Durante una semana, registrá cualquier hecho que contradiga esa creencia, aunque parezca mínimo.
- Al final del período, revisá el registro completo y preguntate:
- ¿Qué otra narrativa alternativa empieza a emerger?
Este ejercicio ayuda a debilitar las creencias disfuncionales y construir una visión más equilibrada de uno mismo y del mundo.
Aplicación clínica
La modificación de creencias núcleo se utiliza ampliamente en la terapia cognitivo-conductual (CBT) y en las Terapias Basadas en Procesos (PBT), como un mecanismo central para promover resiliencia y bienestar psicológico.