


La autogestión es la capacidad de una persona para organizar, monitorear y regular su propio comportamiento, con el fin de alcanzar metas personales o terapéuticas. Se trata de una competencia fundamental para sostener el cambio a lo largo del tiempo.
¿En qué consiste?
Se basa en principios conductuales que promueven la autorresponsabilidad y el cambio sostenido. Para ello, se utilizan técnicas como:
- Registros de conductas y estados de ánimo.
- Recordatorios y rutinas.
- Planificación de objetivos específicos y alcanzables.
- Revisión periódica de avances y obstáculos.
Ejercicio práctico: Planificación con revisión semanal
- Seleccioná un objetivo pequeño y alcanzable vinculado a tu bienestar (ej. regular el sueño, retomar una actividad olvidada).
- Escribí qué, cuándo y cómo lo vas a hacer.
- Al final de la semana, registrá:
- Qué funcionó.
- Qué obstáculos surgieron.
- Qué ajustes vas a implementar.
👉 La revisión constante no es una señal de falla, sino parte del proceso de aprendizaje y ajuste.
Aplicación clínica
Este tipo de ejercicios fortalece la agencia personal y la autorregulación sostenida, pilares esenciales tanto en la prevención de recaídas como en la consolidación del cambio terapéutico.